No todo debería automatizarse. Evita automatizar:
1. Procesos que requieren empatía humana genuina: quejas de clientes alterados, comunicación de malas noticias, negociaciones complejas, asesoramiento personalizado.
2. Procesos poco frecuentes o únicos: si se ejecuta una vez al trimestre, el coste probablemente excede el beneficio.
3. Procesos mal definidos o inconsistentes: primero estandariza, luego automatiza.
4. Procesos bajo rediseño activo: espera a que sean estables.
5. Decisiones que requieren contexto complejo: aprobaciones estratégicas o casos ambiguos se benefician del juicio humano.
6. Procesos con alto riesgo legal o reputacional: mantén revisión humana.
Regla práctica: automatiza lo repetitivo y predecible; reserva humanos para lo complejo, creativo y empático.